Hechizos: Definición y tipos

Los hechizos son todas las acciones mágicas que realiza un mago o bruja, representados como una explosión de energía, rayos de distintos colores, entre otras formas. Generalmente se necesita una varita para realizarlos, pero algunos magos son capaces de ejercer hechizos sin varita.
Para realizar un hechizo exitoso se requieren cuatro factores muy importantes: 
  • Movimiento
  • Conjuro
  • Concentración
  • Intención.
Si alguno de estos requisitos no se cumple el hechizo fallará, será más débil o incluso contraproducente.
Estos son los distintos tipos de hechizos:
  • Transformación/Transfiguración: Hechizo que altera la forma o apariencia de un objeto o persona. Se pueden separar en conjuros de transformación, es decir, cambiar la forma de un objeto ya existente, y los conjuros en donde el objeto deseado se manifiesta o manifiesta de la nada.
  • Encantamiento: Provoca una alteración del comportamiento y capacidad de los objetos, es decir, hacen cosas que de manera natural no.
  • Embrujo/Jinx: Hechizos de magia oscura menor cuyos efectos son irritantes, pero divertidos, con pequeños inconvenientes para el objetivo. Solo pueden mantenerse mientras el lanzador mantenga contacto visual con el objetivo.
  • Maleficio: Tienen una connotación oscura, pero no al nivel de las maldiciones. Afecta constantemente de manera negativa al objetivo y son hechizos muy peligrosos.
  • Maldición: Tienen una gran cantidad de magia oscura y esta es destinada a afectar al obejtivo de una manera muy negativa, provocando daños permanentes o incluso la muerte.
  • Contra hechizos: Provocan una inhibición del efecto de otros hechizos.
  • Hechizos de curación: Mejoran la condición del objetivo vivo.


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